En este estilo, como ocurre con muchos otros, existen unas características dominantes que dependiendo del entorno paisajístico, cultural y personal se adaptan para dar lugar a distintas modalidades. Por eso muchos habréis oído hablar de estilo rústico escandinavo, italiano, ibicenco, gallego, catalán (masias), country, provenzal....
Si nos centramos en lo que tienen en común todos ellos, tendremos que decir que reina el olor a tradición, a reminiscencias pasadas, y la comodidad lograda por la preferencia de lo sencillo y útil. Pero vayamos por partes:
Los colores deberán ser claros (blancos, cremas, beige y tostados) con notas de color verdes, ocres y terracotas, para que compaginen bien con la madera y la piedra, que serán los materiales predominantes.
En cuanto a suelos, paredes y techos, cabe decir que al hacerse uso de este estilo sobre todo en casas de campo antiguas, los suelos pueden ser de losas de cerámica, piedra o ladrillo. Es muy común en los techos destacar las vigas de madera vistas, así como rescatar paredes de piedra vista.
La mayoría del mobiliario es de madera, sólido y funcional, pero siempre rodeado de detalles que recuerden la sabiduría popular y aporten frescura, calidez y vida al entorno. Son casas repletas de accesorios con historia (antiguos útiles de trabajo en el campo, vajillas antiguas, elementos de forja y cobre...) y flores y plantas en jarrones o cualquier otro recipiente reciclado.
Los dormitorios destacan por su sencillez y ausencia de ornamento, mientras que el salón es cálido así que es probable encontrarnos con mantas gorditas, un arsenal de cojines de distintos tamaños y telas, y posiblemente una chimenea. La cocina es uno de los espacios principales que siempre aporta un toque entrañable y vivido.
La luz natural es importantísima y lo invade todo, pero para acompañarla, sobre todo puntos de luz indirectos y tenues, y echar mano de velas no está de más de vez en cuando, o no?
Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo con una selección que me ha encantado !!!
Puede que no todos podamos vivir en el campo pero, ¿quién no se apunta a pasar unos días?



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